Revista Perspectiva | 19 abril 2024.

La memoria como política pública

    Siempre han existido políticas públicas de memoria. Desde el imperio romano con la columna de Trajano relatando la conquista de Dacia, hasta el franquismo, que durante más de 40 años enalteció la memoria de sus víctimas, ignorando las republicanas y glorificó la memoria de los golpistas, empezando por la del propio Franco “Caudillo de España por la Gracia de Dios”, perdurando su rastro en el espacio público y en el nomenclátor.

    27/02/2024. Carles Vallejo Calderón, presidente de la Associació Catalana de Persones Ex-preses Politiques del Franquisme
    La memoria como política pública

    La memoria como política pública

    La calidad democrática de un país es directamente proporcional a la implementación de las políticas públicas de Memoria Democrática o de Memoria Histórica Democrática (la academia dirá cuál es la mejor definición). Estas políticas deberían encaminarse a recordar y difundir la lucha y el sacrificio de aquellos ciudadanos que dieron lo mejor de sí mismos para restaurar los valores y los principios democráticos ante la opresión de las dictaduras.

    “La calidad democrática de un país es directamente proporcional a la implementación de las políticas públicas de Memoria Democrática o de Memoria Histórica Democrática (la academia dirá cuál es la mejor definición)”.

    La memoria es un derecho de ciudadanía que la administración debe garantizar con el propósito de que sea una herramienta de pedagogía para el futuro, dotando a la sociedad de un instrumento que difunda los valores éticos para construir, como enunciaba el proyecto del Memorial Democràtic de Catalunya, “un futuro para el pasado”.

    De eso se trata, de dotar al pasado de un futuro poniendo en valor la lucha por las libertades. Con este convencimiento, el gobierno tripartito de izquierdas de la Generalitat de Catalunya impulsó la creación del Memorial Democràtic que garantiza la restitución de la memoria de la lucha por la democracia y el acceso de la ciudadanía a su conocimiento. La recuperación y la defensa de la memoria como un derecho y una fuente de conocimiento

    “De eso se trata, de dotar al pasado de un futuro poniendo en valor la lucha por las libertades”

    El Memorial Democràtic fue fruto de la perseverancia del tejido asociativo memorialista catalán y significativamente de la Associació Catalana de Ex-preses Polítics del Franquisme, cuya reflexión propositiva quedó plasmada en la “Declaració del Liceu”, leída en el acto que tuvo lugar en 2002 en el Teatre del Liceu con la participación de prácticamente todo el movimiento asociativo y en presencia de representantes de las instituciones y de diversos ámbitos profesionales. En ella, leemos: “Pedimos que la memoria de la experiencia de la dictadura y sus consecuencias, que la memoria y la experiencia de la lucha por la libertad, se incorpore al conocimiento común de las futuras generaciones [...] Queremos que este sea nuestro legado […] Un legado del conocimiento que haga a los ciudadanos civilmente más sabios y, por tanto, más libres”.

    Así pues, no solo fue la movilización de la “generación de los nietos” la que sentó las bases de las políticas públicas de memoria durante el tripartito en Cataluña o el gobierno de Zapatero en 2007, sino la presión de las asociaciones de represaliados del franquismo, que tras conseguir parte de sus reivindicaciones (amnistía política y laboral, reconocimiento de las cotizaciones y las indemnizaciones por los años de cárcel, reconocimiento de pensiones a funcionarios, militares y cuerpos de seguridad de la República y a sus familiares), pusieron todo el énfasis en la lucha por la desaparición de la simbología franquista en el espacio público, la dignificación de los lugares de memoria, la recuperación de los desaparecidos y la transmisión de la memoria dando su testimonio, especialmente en las aulas.

    “La renuncia del Estado de Derecho a explicar que nuestro sistema de convivencia democrática es un bien conquistado con un esfuerzo coral y desde la calle, ocasiona un vacío ético y que el pasado no acabe de pasar”

    La Memoria Democrática como derecho civil no puede limitarse al conocimiento histórico. Requiere situar el ejercicio de este derecho en el espacio público, explicitarlo y regularlo, estableciendo una línea infranqueable que separa democracia y franquismo, democracia y dictadura. Una frontera que a menudo el Estado democrático no ha respetado como consecuencia del particular modelo español de impunidad.

    La renuncia del Estado de Derecho a explicar que nuestro sistema de convivencia democrática es un bien conquistado con un esfuerzo coral y desde la calle, ocasiona un vacío ético y que el pasado no acabe de pasar.

    Después de las dificultades que ha supuesto la aprobación de la Ley de Memoria Democrática del 20 de octubre de 2022, con el avance que significa respecto a la Ley de Memoria Histórica de 2007 y cuando aún no se ha desplegado en su totalidad, en las Cortes de Aragón asistimos a la involución que supone la derogación de la Ley de Memoria Democrática, sustituyéndola por la Ley de concordia y reconciliación. Otra vez el vacío ético de la equiparación de víctimas. 

    Contra este relato la Associació Catalana de Persones Ex-preses Polítiques del Franquisme estamos poniendo en valor la denominada Generación TOP (Tribunal de Orden Público), constituida por los que fuimos procesados por dicho tribunal especial acusados de delitos que ahora son derechos constitucionales. 

    Somos la generación de las luchas vecinales, estudiantiles y obreras, somos los fundadores de CCOO, los que siendo jubilados activos nos ponemos a vuestra disposición para dar testimonio de lo que fue el franquismo y de los sacrificios de cárcel, despidos, muertes y exilios pagados para conquistar las pocas o muchas libertades que hoy gozamos y que debemos defender.

    https://expresospoliticsdelfranquisme.com/generacio-top/