Revista Perspectiva | 20 abril 2024.

Memoria histórica o memoria democrática

    Desde esta tierra asturiana que tanto tiene que reclamar, quiero hacer un pequeño homenaje a Anita Sirgo, una de esas heroínas que se nos acaba de ir sin que su causa, al igual que la de tantas otras, encontrara respuesta en nuestro país y por ello tuviera que recurrir a la justicia argentina. En este país nuestro ni antes ni ahora se están juzgando los crímenes de lesa humanidad.

    27/02/2024. Angelita Cuevas, concejal del PCE en LANGREO: Memoria Democrática
    Memoria histórica o memoria democrática

    Memoria histórica o memoria democrática

    "El fin de la Ley de Memoria Democrática es la reivindicación de todas las víctimas del golpe de estado del año 1936 contra el gobierno republicano".

    A mí me gusta más el término Memoria Histórica, no porque sea la parte fundamental de la historia de un pueblo, sino porque considero de justicia la reparación histórica que se nos debe a todos y a todas las españolas que durante y después de la dictadura franquista se nos hurtó en escuelas, institutos y universidades.

    El fin de la Ley de Memoria Democrática es la reivindicación de todas las víctimas del golpe de estado del año 1936 contra el gobierno republicano. La parte fundamental de la nueva ley refuerza el compromiso de la búsqueda de personas desaparecidas, las vulneraciones de los derechos humanos y la creación de una fiscalía de sala de Memoria Democrática para la investigación de los hechos ocurridos en la guerra incivil y la dictadura.

    "En esta ley también echo en falta que la cárcel de Carabanchel sea referente fundamental de la memoria de esos hombres y mujeres que dieron su vida por defender sus ideales".

    En esta ley, a mí me faltan los crímenes de lesa humanidad, con contundencia y urgencia, casi todos los asesinos murieron en sus camas riéndose de nosotros y nosotras. Con nuestra tardanza y con la falta de acuerdo entre los llamados partidos democráticos que muchos de ellos solo atienden a sus intereses partidistas y electorales. ¡Cuántos años en fosas comunes, cunetas y algunas en sus casas esperando una reparación a tanto sufrimiento!

    En esta ley también echo en falta que la cárcel de Carabanchel sea referente fundamental de la memoria de esos hombres y mujeres que dieron su vida por defender sus ideales. También entiendo que la investigación de la violación de los derechos humanos de la guerra y la dictadura debería llegar más allá de la fecha de la promulgación de la Constitución de 1978, teniendo la certeza de que se siguieron cometiendo crímenes después de esa fecha.

    Desde el balcón de los invitados del congreso de los diputados tuve la alegría de participar, invitada por el partido y acompañada de Díaz Cardiel y Yaina Camacho, de la muy acertada defensa que hizo Enrique Santiago de dicha ley con la incertidumbre de no saber el voto de Esquerra Republicana de Catalunya hasta la tarde cuando, por fin, pudimos respirar al conocer la aprobación de una gran ley en relación con la anterior. Aun así, creo que falta mucho por desarrollar. Lo primero, se necesita mucho dinero, no lo digo por la reparación económica a las víctimas, que también, sino para poner en marcha con rapidez y eficacia su desarrollo. Además, nos encontramos con las comunidades gobernadas por Vox que no cumplen la ley y ensalzan a los fascistas.

    En estos supuestos, el gobierno de la nación debería aplicar con todo rigor la ley. Que los elementos de la dictadura sigan teniendo visibilidad, que calles con los nombres de los asesinos y símbolos fascistas sigan presentes en nuestros pueblos y ciudades no tiene ningún sentido cuando ya tenemos una fiscalía específica que debería estar atenta al cumplimiento de la ley y la justicia, desde la periferia no vemos ningún avance que nos diga que vamos en la buena dirección.

    ¿Cómo en un país llamado democrático se puede consentir la existencia de grupos parlamentarios que no condenen el franquismo y salgan a la calle a defender a los golpistas y sus símbolos?

    Desde los partidos de izquierdas y las asociaciones memorialistas deberíamos salir a defender con toda nuestra fuerza esta ley y exigir al gobierno que ponga en marcha toda su maquinaria para desarrollarla.